¿Cómo podemos prevenir las quemaduras solares?

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Aunque el verano nos haya dejado y con ello el buen tiempo, seguimos expuestos al sol y, por tanto, sigue habiendo riesgo de quemaduras solares, aunque cabe precisar que el número y la intensidad de éstas van a ser mucho menores. Por lo tanto, para evitar los efectos indeseados del sol en nuestra piel, debemos protegernos incluso en invierno para así prevenir las quemaduras solares.

¿Qué es un eritema o quemadura solar?

Las quemaduras o eritemas solares son las reacciones agudas que tiene la piel tras la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (tanto de la luz solar como de los aparatos de bronceado, entre los que estarían incluidas las famosas cabinas de rayos UVA). La aparición de los síntomas no suele ser inmediata y la duración es temporal, aunque depende de la gravedad de la quemadura y de las horas de exposición entre otras muchas cosas.

Principales causas de quemaduras solares

La melanina es una sustancia natural encargada de dar la coloración típica a la piel (pigmentar). Este pigmento se encuentra en la mayoría de los seres vivos, y en los humanos, en concreto, suele estar en los ojos, el cabello y la piel.

Otra de las funciones vitales de la melanina es bloquear el paso de los rayos UV al interior de las células, evitando que el ADN se dañe y produzca efectos indeseados, es decir, ayuda a proteger la piel de los efectos nocivos del sol. Nuestras células se protegen de la radiación aumentando la producción de melanina, por lo que el resultado es el bronceado de la piel.

La producción de melanina está determinada genéticamente por nuestros fototipos: el fototipo I es característico de personas muy pálidas y pelirrojas que ante la mínima exposición solar, tienen más facilidad para que su piel se queme. En contraposición, el fototipo VI es el que tienen las personas de piel más oscura y que raramente presentan quemaduras solares.

Cuanto más elevado es el número de nuestro fototipo, más facilidad tiene nuestra piel de generar melanina y, por tanto, la protección frente al sol es mayor. Por ello, cuanto más clara sea nuestra piel y menos melanina tengamos, presentaremos más riesgo de quemadura solar.

Muchas personas creen que solamente hay posibilidad de quemarse en verano, cuando la radiación solar es más perpendicular, el cielo está totalmente despejado y la temperatura es más elevada. Eso no es totalmente cierto, pues incluso en los días más fríos y nublados, el 80% de la radiación solar es capaz de atravesar las nubes, incidir sobre la piel y quemarnos.

También tenemos que tener en cuenta que los rayos solares pueden reflejarse sobre otras superficies como la nieve, el agua, la arena y demás, llegando a provocar quemaduras más intensas incluso que la luz solar directa.

Síntomas de una quemadura solar

Entre los síntomas inmediatos encontramos:

  • Piel enrojecida limitada al área expuesta al sol, dolor leve, temperatura elevada e incluso picor. Suele aparecer a las 6 horas y alcanza su máximo a las 24 horas.
  • Dolor de cabeza, malestar general y náuseas si las quemaduras son graves o has sufrido una insolación.
  • Al cabo de unos días, descamación de las zonas en las que se ha producido la quemadura solar.

Consejos para prevenir las quemaduras solares

Con el fin de evitar que el sol cause estragos en nuestra piel, aquí te proponemos una serie de recomendaciones para prevenir las quemaduras solares y el resto de efectos nocivos de los rayos del sol:

  1. Utilizar protector solar del FPS (factor de protección solar) adecuado.
    El factor mínimo debe ser de 30 y dependiendo de nuestro fototipo (cómo de clara es nuestra piel) elegiremos una de mayor protección.
  2. Comprobar la fecha de caducidad de tu protector solar.
    Los cosméticos y medicamentos pueden perder eficacia con el timpo, por lo que es necesario respetar las fechas de caducidad indicadas en el envase.
  3. Aplicar el protector solar de forma correcta.
    Deberemos aplicarnos el protector unos 30 minutos antes de exponernos al sol, y una vez ya expuestos, volverlo a hacer aproximadamente cada dos horas.
  4. Consultar con tu médico o farmacéutico sobre los fármacos que estás tomando.
    Puede parecer una nimiedad, pero hay ciertos fármacos y cosméticos que producen fotosensibilidad y el riesgo de quemadura solar se incrementa. Si es tu caso, deberás tomar las precauciones que correspondan.
  5. Evitar las horas de máxima exposición (de 12h a 16h).
  6. Utilizar accesorios para proteger las zonas que queden expuestas.
    En invierno, con el frío, la mayor parte de nuestro cuerpo va cubierto. No obstante, hay zonas que se mantienen expuestas. Los sombreros y las gafas de sol son tus mejores aliados para prevenir las quemaduras solares en orejas, nariz, ojos y frente. Si optas por un sombrero, asegúrate que el ala sea lo suficientemente amplia como para crear sombra sobre los párpados y el puente nasal, ya que son zonas extremadamente sensibles en las que a veces olvidamos aplicar crema solar.
  7. Utilizar cremas reparadoras.
    El uso de cremas reparadoras que ayuden a proteger la función barrera de tu piel y a restaurarla cuando la piel ha sido agredida, puede ayudarte a prevenir las quemaduras. La piel está formada por diversas capas, y se encuentra en constante renovación como primera barrera frente a los agentes externos. Sin embargo, una piel agredida por el sol ve esta capacidad de reparación dermocelular dañada. El uso de cremas reparadoras puede ayudarnos a recuperar esta función debido a que protegen la piel de la pérdida de colágeno e hidratación. Blastoactiva de Almirall es una crema reparadora que cumple estas funciones reparadoras. ¡Tenla en cuenta en tu rutina diaria!

Después de hacer una valoración de todos los puntos anteriormente citados, llegamos a la conclusión de que la radiación solar, en exceso, puede llegar a ser perjudicial para nuestra salud, porque, cuando dicha radiación es continuada en el tiempo, puede provocarnos efectos adversos inmediatos como las conocidas quemaduras solares, pero también causar estragos en nuestra piel a largo plazo. Por tanto, es necesario protegerla de una forma adecuada, y la mejor forma es realizando sobre ella una correcta prevención.

José Pascual Albert – Farmacéutico

N.º COLEGIADO 9818 – COF de Valencia

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